Al iniciar el gobierno radical de Alfonsín, Argentina cambió su postura hacia América Latina significativamente. Las violaciones a los derechos humanos, el rechazo del laudo arbitral sobre la cuestión de Beagle, el posterior escalamiento de este tema hasta la amenaza de guerra contra Chile a fines de 1978 y el conflicto bélico de Malvinas dieron forma a una imagen negativa del país en el exterior que derivo en una perdida considerable de credibilidad y confianza externas. (Russell, Tokatliyan). Para cambiar esta imagen el gobierno radical de Alfonsín hizo un esfuerzo importante para mejorar sus relaciones con los vecinos e introducir una nueva política exterior en busca de cooperaciones, alineamientos estratégicos y económicos en América Latina. En sus discursos siempre se destaco esta frase: Para Alfonsín “La Argentina tenia que dejar de ser, definitivamente, la carapálida de América Latina”. Empezando a mejorar las relaciones con Brasil, Alfonsín y José Sarney firmaron La declaración de Iguazú en Foz de Iguazú. Esta declaración dio el primer paso para cambiar el aire negativo. Este documento que explicitaba las posiciones convergentes de ambos gobiernos respecto de temas tales como el Consenso del Grupo de Apoyo a Contadora, la creación de una Zona de Paz y Cooperación en el Atlántico Sur, y la posición argentina de defensa de sus derechos soberanos sobre las islas Malvinas en la ONU es calificado como histórico por ambas partes. (Oscar Raúl Cardoso). Luego para solucionar la cuestión del Beagle que causó muchos daños en la relación con Chile ambas partes firmaron una declaración de Conjunto de Paz y Amistad en el Vaticano el 23 enero de 1984. Durante el gobierno peronista de Menem, el esfuerzo de continuar a resolver los conflictos con los países vecinos continuó. Menem firmó varios acuerdos con Chile para finalizar los conflictos que todavía no había resuelto: Laguna del Desierto y los Hielos Continentales. Y después de resolver estos conflictos pendientes, los dos países empezaron a refortalecer sus vínculos económicos y firmaron acuerdos sobre integración y complementación minera.
LAS RELACIONES CON BRASIL
Haciendo una comparación entre ambos gobiernos Alfonsín y Menem, podríamos destacar que en el gobierno del primero las relaciones con Brasil fueron mas consolidadas mientras que en el segundo fueron con los E.E.U.U., las relaciones con Brasil nunca fue más allá de ser económica durante el periodo de Menem. Roberto Russell y Juan Tokatliyan en “El lugar de Brasil en la política exterior de la Argentina explica que Brasil había sido un “otro” competidor cuya expansión económica, contrastante con el relativo estancamiento argentino, sirvió para nutrir la imagen de rivalidad. ( Russell, Tokatliyan) Pero después de pasar a la democracia los dos países empezaron a disfrutar las ventajas de ser “socios económicos”. Un tema que ocupó mucho lugar y en realidad causó una especie de confrontación fue : la ampliación de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. Menem con su gran voluntad de llevar a Argentina al nivel del primer mundo, durante su presidencia hizo mucho esfuerzo para impedir a Brasil que sea un miembro permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, esto se planteaba porque Argentina podía perder su poderío en la región . Otro tema que también Russell destaco fue las diferencias comerciales y la visión de los dos países en el ámbito del MERCOSUR. Mientras Brasil acentuaba la dimensión política del proceso de integración en el marco de su ascenso como potencia regional en el espacio sudamericano, Argentina ponía el énfasis en la potencialidad económica del bloque.(Russell 53 2010) Cuando De la Rua tomó al poder, el gobierno de la Alianza, primero hizo esfuerzos para dar mas magnitud a las relaciones con Brasil y llevar al MERCOSUR mas adelante. Como Russell y Tokatliyan argumentan : La visión dominante del gobierno de la Alianza era que los vínculos con el país vecino resultaban esenciales en lo económico y en lo político por igual. El acercamiento al Brasil se percibía como funcional para una reinserción argentina mas asertiva y diversificada. (Russell , Tokatliyan). Pero el tema de la deuda externa que todavía estaba dominando la política interna de Argentina no permitió el gobierno de la Alianza a enfocar mejor su relación con Brasil. La presidencia de Duhalde brindó los cambios necesarios para que eso sucediera. El distanciamiento entre Argentina y los Estados Unidos debido al tema de pagos de deuda externa, obligó al gobierno de Duhalde a cambiar su postura hacia América Latina. Brasil fue visto como un “compañero fiel “ (Russell y Tokatliyan) Cuando Lula vino al poder en Brasil, el acercamiento en las relaciones entre los dos países fue mucho mas evidente. Para fortalecer el MERCOSUR los gobiernos de los dos países hicieron mucho esfuerzo. Y durante la presidencia de Kirchner el ámbito de amistad continuo a dominar las relaciones de los dos países. Pero cuando Venezuela empezó a jugar un papel muy importante en Argentina en términos de relaciones económicos y estratégicos, el lugar de Brasil por un tiempo perdió su prioridad. Durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner las relaciones con Brasil y el fortalecimiento de MERCOSUR ocupo un lugar importante. Como Russell argumenta, las diferencias en las posiciones de ambos países en el escenario mundial y latinoamericano - dicho de otro modo, sus atributos de poder diferentes, harán que los intereses internacionales y las políticas exteriores de la Argentina y Brasil no coincidan en muchos temas o se definan de manera distinta. ( Russell 62 2010) . Pero al final eso no significaba que ambos países no pudieran mantener una relación que permitiera el avance de integración regional y fortalecimiento económico.
LOS VINCULOS ENTRE ARGENTINA Y URUGUAY
Las relaciones entre Argentina y Uruguay nunca fueron tan tensas como a partir del conflicto causado por las dos pasteras en Fray Bentos Las papeleras en muchos aspectos es un perfecto ejemplo como los grupos de poder tienen la capacidad de transformar la política exterior hacia un país hermano. Teniendo en cuenta estos grupos de poder internos como Escude explica surgen del incremento de la pobreza de la Argentina. Refiriéndonos a Escude, estas organizaciones populares han heredado el poder del veto parcial que entre 1930 y 1983 ejercieron los militares. (Escude). Estas organizaciones que crecieron con el gobierno del Alfonsín, fueron tomando mayor preponderancia en el gobierno de Menem, con una fuerte presencia en los gobiernos de Kirchner demostrado en conflicto entre Argentina y Uruguay con Botnia. La ruptura de dialogo entre ambos países culmino en esta presidencia, debida a dos ítems. Primero las organizaciones populares que generaron los cortes en las fronteras complicando la comunicación entre ambos países, y en segundo lugar llevando el tema a las tribunales internacionales de la Haya de una manera populista y sin deseos de llegar una solución satisfactoria para ambos países. Podríamos decir que el final que se observa no es el producto de este gobierno, remitiéndonos a Escude: Es el producto inevitable de un ciclo regresivo de décadas que concentro riqueza, multiplico varias veces el porcentaje de pobres y engendro organizaciones populares poderosas que heredaron el poder de veto que antes fue de los militares. (Escude) Como expresa en párrafos anteriores.
5/29/2010
5/28/2010
los condicionantes externos e internos de las relaciones Argentina-Estados Unidos durante los gobiernos de Menem, De la Rúa, Duhalde y Kirchners
Durante la larga historia de la política exterior de Argentina, los Estados Unidos siempre han tenido y tienen un lugar muy importante. Cada gobierno de la Argentina que llegó al poder, para determinar su postura en sus asuntos internacionales tenía que pensar primero en cómo iba a mantener su relación con ese país. Después de un largo periodo de la ruptura de la democracia en Argentina, Raúl Alfonsín fue el presidente que condujo la transición hacia la democracia. En realidad, por muchos aspectos, fue un enorme desafío para su gobierno mantener una relación con Estados Unidos, que sería muy diferente a la de sus antecesores. El tema de la autonomía tuvo un lugar muy importante y definitivo, y tuvo un impacto preponderante en la relación con los Estados Unidos. Alfonsín durante su presidencia tuvo diferentes objetivos, y uno de ellos fue tomar grandes e importantes decisiones para fortalecer la consolidación de la democracia en Argentina. Entre estas decisiones una de las mas relevantes era mostrar al mundo el cambio que estaba sucediendo en Argentina. Por muchas razones, ser independiente, destacar la importancia de temas de derechos humanos, evaluar el lugar del país y determinar una política exterior que estaban buscando vínculos productivos con los países en América Latina y otros países en desarrollo fueron algunos de los primeros objetivos del gobierno de Alfonsín. Solo en su segunda etapa de su presidencia, el tema de deuda externa empezó a tener un lugar preponderante, que cambió la postura respecto de su relación con los Estados Unidos. Los dos países, mucho antes que Menem tomara el poder, precisamente con la ultima visita de Alfonsin a los Estados Unidos empezaron a experimentar una relación mas próxima. Cuando Menem asumió su mandato, continuó a consolidar la relación. Para muchos analistas de política la presidencia de Menem significa una ruptura radical en la tradición de política exterior de Argentina. Desde el comienzo de la Nación, quienes estaban en el gobierno y también los círculos de intelectuales que tuvieron un impacto significativo en los asuntos del estado siempre tuvieron la idea de que Argentina es un país que tiene un gran destino y también puede competir con los grandes poderes. Por eso, los intereses políticos y económicos de los Estados Unidos en América Latina siempre fueron percibidos desde Argentina como una amenaza. Cuando Menem asumió el poder, él y sus ministros transformaron la política exterior de Argentina aplicando un nuevo paradigma que cambió el viejo entendimiento. Esta nueva postura que Carlos Escudé introdujo, se llamó: “Realismo Periférico”. Para él, la Argentina debería dejar de aplicar políticas equivocadas que datan desde hace 50 anos, y percibir un nuevo rol, dependiente del los cambios postulados en el nuevo orden mundial. Desde su óptica, un país vulnerable, empobrecido y con poco peso estratégico, en relación a los intereses vitales de la potencia hegemónica debe evitar todo confrontación con las grandes potencias, salvo en aquellos asuntos materiales vinculados en forma directa con su bienestar y su base de poder; en suma, necesita adaptar sus objetivos a la potencia dominante. (Escudé, 1992 44- 47) Pero la pregunta mas importante que nos tenemos que plantear es: cómo este nuevo paradigma de Escudé fue aceptado generalizadamente en este década en Argentina, cuáles fueron las circunstancias internas y también externas que permitieron al gobierno de Menem cambiar su postura hacia los Estados Unidos tan radicalmente. A diferencia del gobierno radical de Alfonsin, el nuevo gobierno Peronista de Menem llegó al poder cuando la inflación y deuda externa estaba en su punto culmine. La democracia estaba consolidada y con las políticas de derechos humanos ya establecidas, pero el tema de la economía tuvo un impacto preponderante. Las promesas del gobierno Peronista eran insertar al a Argentina en el mundo de los países desarrollados (industrializados, países de primera línea) y para lograr eso Menem subrayó la importancia de tener una relación muy afianzada con los Estados Unidos. Su razonamiento estaba basado en ciertos parámetros. Como Roberto Russell destacó: “Menem comprendió que el mundo era otro: el conflicto Este-Oeste daba sus últimos estertores, los Estados Unidos aparecía como el líder indiscutido de la coalición vencedora de la Guerra Fría. Menem y su equipo leyeron este cambio como una oportunidad y decidieron aprovecharla al máximo poniendo en practica una política exterior que situó al país a lo largo de toda la década en el lugar del aliado más solícito de los Estados Unidos en América Latina.” (Russell) Los condicionantes mundiales que llevaron al gobierno Peronista a cambiar su politica hacia los Estados Unidos estuvieron aceptados generalmente por la sociedad argentina. Francisco Corigliano, en su artículo “Argentina y Estados Unidos: giros, reformas y ajustes”, explica elocuentemente cómo las expectativas de la sociedad argentina, que eran parte de los condicionantes internos, fueron apropiados para introducir nuevas políticas externas: “…durante el gobierno de Menem no se puede dejar de tomar en cuenta el reclamo del grueso de la opinión pública por la adopción de medidas de estabilización y modernización económica, opciones obligadas por la traumática experiencia hiperinflacionaria de los años 1989 y 1990”. El gobierno peronista de Menem utilizó la fuerte relación con los Estados Unidos como uno de los mas cruciales necesidades para cambiar la drástica situación económica del país. Y los condicionantes externos como los nuevos ideales: neoliberalismo, democracia y libre mercado empezaron a tener mucho impacto en el nuevo orden mundial, fueron adoptados por la Argentina como muchos otros países en desarrollo y cambiaron las dinámicas de la relación con los Estados Unidos. La falta de inversión externa en el mercado de Argentina también fue uno de los condicionantes internos muy importantes que el gobierno de Menem utilizó para fortalecer las relaciones con los Estados Unidos. Otro condicionante externo que tuvo un lugar muy significativo fue la invasión de Irak a Kuwait. Para Corigliano esta invasión le dio al gobierno argentino la oportunidad de profundizar el acercamiento a Estados Unidos. (Corigliano) La caída del Unión Soviética finalizó la incertidumbre y al final Argentina, después de aplicar una política externa prudente y muchas veces muy neutral por muchos años, al final con el presidencia de Menem estuvo muy atenta a los cambios en la esfera de la seguridad mundial. Porque como dice Raúl Bernal Meza en su artículo “Política Exterior Argentina de Menem a De La Rua Hay una nueva política”: “La necesidad de implementar la nueva política era consecuencia, fundamentalmente de los cambios ocurridos en el sistema mundial: fin de la guerra fría, Estados Unidos como única superpotencia mundial capaz de ejercer influencia y jugar en todos los escenarios: política- diplomático, militar-estratégico, tecnológico- financiero”. (Raúl- Bernal Merza 2002 ). Por eso el último condicionante externo fue el tema de seguridad, Argentina con el gobierno de Menem tuvo que hacer una elección y definir su postura externa para adaptarse al nuevo sistema mundial. Y la profundización del la relación con los Estados Unidos hizo a la Argentina mas integracionista y comprometida con la defensa del nuevo ordenamiento mundial en el ámbito de Naciones Unidas, contrastando con su anterior perfil dominado por un aislacionismo internacional de hecho (Bolívar 1998). Y como expresó Roberto Russell en su ultimo trabajo “La Argentina del segundo Centenario”, se destacan del gobierno peronista las diferentes medidas espectaculares para disipar cualquier duda sobre el alcance del compromiso: el envío de dos naves de guerra al Golfo Pérsico para participar en la alianza multinacional contra Irak en la primera guerra del Golfo; el retiro del movimiento de Países No Alineados dando un portazo, con el propósito de producir un cambio cultural en el país y de demostrar al mundo el apartamiento de la Argentina y de sus reivindicaciones; el voto favorable en el Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas a la propuesta de los Estados Unidos sobre la investigación de los derechos humanos en Cuba; el cambio del perfil del voto argentino en la Asamblea General de la ONU, con el propositito de acercarlo a las posiciones estadounidenses; la ratificación del Tratado de Tlatelolco; la adhesión al TNP y la desactivación total del plan misilistico Cóndor II. (Roberto Russell 2010)
Francisco Corigliano en su articulo Las Relaciones entre Argentina y Estados Unidos durante las gestiones de Fernando De La Rua y Eduardo Duhalde explica cómo el rol jugado por las autoridades de la Casa Blanca en una forma sustantiva durante las sucesivas crisis en la segunda gestión de Menem. Para Corigliano las últimas crisis desnudaron la vulnerabilidad de la economía argentina y estos factores externos negativos, mas el desequilibrio fiscal que durante la segunda gestión Menem legaría a su sucesor. (Corigliano) Entonces cuando De La Rua vino al poder, la crítica situación económica de la Argentina tuvo un lugar muy importante en la formación de la nueva política exterior. El déficit fiscal fue una de los condicionantes internos muy importantes que causó una relación especial con los Estados Unidos. Raúl Bernal Meza argumenta que “De la Rua y su canciller impulsaron una línea de política que mantuviera el nivel de buen relacionamiento que las relaciones bilaterales argentino-norteamericanas tuvieron bajo la gestión del presidente Menem, pero reduciendo el perfil de exposición (“relaciones carnales”) interpretadas –interna y externamente- como de seguidísimo o alineamiento”. Aunque las relaciones no eran tan “profundas” como habían sido antes, era muy evidente que no obstante las disputas controversiales que ocurrieron durante estos años, por ejemplo como Bernal Meza destaca, el rechazo norteamericano a la ley de Patentes Medicinales y el conflicto entre las agencias de inteligencia de los dos países, el gobierno de la Alianza continuó dando mucha atención y mucha importancia a su relación con los Estados Unidos. La grave situación de la economía no dio mucho espacio para tener una postura más autonomista.
A partir de la renuncia de Fernando De La Rua, la situación económica del país siguió empeorando. Cuando Eduardo Duhalde asumió el poder, en su primer mensaje al Parlamento anunció un cambio en lo económico, de un sistema “agotado”. El no pago de la deuda externa decretada por Adolfo Rodríguez Saa (Smirnoff) La drástica situación de la economía evidentemente paralizó a la sociedad Argentina, y el gobierno de Duhalde considerando este condicionante interno tuvo que cambiar su postura hacia los Estados Unidos y tomar decisiones comparando a sus antecesores mucho mas prudentes. Como Smirnoff argumenta, a diferencia de la administración dellarruista, Duhalde tuvo una política exterior mas pragmática y sujeta por la coyuntura del “cada día”. Aunque Duhalde se cuidó mucho para no colisionar con el gobierno de Bush, las negociaciones con el FMI causaron ciertos daños en la relación con este país. El gobierno de Bush, que criticó en un principio a la Argentina por no cumplir sus compromisos financieros, a partir de fines de 2002 facilitó las negociaciones con el FMI, asumiendo un papel que el propio Duhalde caracterizo como muy militante. Pero al final cambió su postura. Las razones del cambio fueron puramente prácticas: Washington temía que el peronismo adoptara política mas dirigistas si no se llegaba a un acuerdo y consideró que era necesario preservar la estabilidad macroeconómica argentina para allanar la transición a un nuevo gobierno (Russell 2010). Al final los condicionantes externos como la falta de apoyo del gobierno de Duhalde en la intervención estadounidense en Irak, el cambio en la votación de Argentina en la ONU sobre el tema de los derechos humanos en Cuba fueron condicionantes externos que afectaron las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos negativamente, pero eso no significa que había cambios profundos y dramáticos. El gobierno de Néstor Kirchner llego al poder en Mayo del 2003. Como Pedro Brieger dice: “El asumió menos de dos años después del atentado a las Torres Gemelas cuando Estados Unidos ya había invadido Afganistán e Irak y cuando las criticas hacia la política exterior de George Bush estaban en su punto mas alto” (Brieger). Las condicionantes externos que tuvieron un impacto en las relaciones de estos dos países estaban cambiando. El gobierno peronista primero busca maneras de tener más autonomía en sus políticas exteriores y especialmente en su relación con los Estados Unidos. Para lograr eso, Kirchner hizo mucho esfuerzo por que los problemas económicas no dominen las relaciones con este país, y debiliten a la Argentina como había ocurrido por muchos años. Este plan de Kirchner necesitaba mucho tiempo para ser realizado, por eso, como Russell argumenta, en sus primeros años Kirchner guardó para su intimidad las diferencias con el gobierno de Bush por el papel que le correspondía en el tema entonces central de relaciones exteriores del país: la renegociación de la deuda con los organismos multilaterales de crédito y los acreedores privados. Así esquivó todo cuestionamiento publico a la intervención de los Estados Unidos en Irak . (Russell 58, 2010) Sólo después de octubre de 2005, con la victoria de la partido peronista en las elecciones legislativas y el mejoramiento en la economía, Kirchner tuvo la posibilidad de dar una forma a su política exterior mas independiente de los impactos negativos de la economía del país. Entonces, después de muchos años las relaciones con los Estados Unidos poco a poco empezaron a cambiar debido a los cambios en los condicionantes internos. Russell argumenta que: “Agrandado por el canje exitoso de la deuda en default a principios de marzo de 2005, con una adhesión del 76 por ciento a las bonistas, Kirchner sintió que había llegado la hora de tomar distancia del gobierno Bush y reprobar a Washington, por sus políticas actuales y pasadas. Esta distanciamiento entre los dos países no ocurrió sólo por la actitud que estaba tomando el gobierno peronista de Kirchner. Unos de condicionantes externos que jugó un papel muy importante en las relaciones de los países fue la indeferencia y el desinterés de los Estados Unidos hacia Argentina. Corigliano argumenta que la Argentina nunca integró la lista de países prioritarios para los intereses vitales norteamericanos desde el punto de vista estratégico y/o económico (como, por ejemplo, Israel, China, Turquía o, para citar un caso regional, México). En circunstancias excepcionales (casos de crisis, amenazas de crisis o procesos internos potencial o realmente peligrosos para los intereses vitales de Washington), el "irrelevante relativo" adquiere momentáneamente un nivel de "relevancia" que está en relación directamente proporcional con la gravedad de sus problemas y la naturaleza y magnitud de sus amenazas y cuestionamientos a los intereses vitales de Estados Unidos. (Corigliano 2001) Al final esta distanciamiento no significaba que el gobierno Peronista buscó confrontar los intereses de los Estados Unidos, simplemente buscó otras alternativas para tener mas autonomía en su política exterior. Las relaciones económicas con Venezuela que comenzaron a tener un lugar muy significante, fueron uno de estas alternativas que para Kirchner dieron espacio para maniobrar. En el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, las relaciones con los Estados Unidos continuó sin cambios. Evitando confrontar los intereses de los Estados Unidos, el nuevo gobierno peronista de Kirchner, con el cambio del presidente de los Estados Unidos, pasó a estar muy lejos de los prioridades de la política exterior de este país.
Francisco Corigliano en su articulo Las Relaciones entre Argentina y Estados Unidos durante las gestiones de Fernando De La Rua y Eduardo Duhalde explica cómo el rol jugado por las autoridades de la Casa Blanca en una forma sustantiva durante las sucesivas crisis en la segunda gestión de Menem. Para Corigliano las últimas crisis desnudaron la vulnerabilidad de la economía argentina y estos factores externos negativos, mas el desequilibrio fiscal que durante la segunda gestión Menem legaría a su sucesor. (Corigliano) Entonces cuando De La Rua vino al poder, la crítica situación económica de la Argentina tuvo un lugar muy importante en la formación de la nueva política exterior. El déficit fiscal fue una de los condicionantes internos muy importantes que causó una relación especial con los Estados Unidos. Raúl Bernal Meza argumenta que “De la Rua y su canciller impulsaron una línea de política que mantuviera el nivel de buen relacionamiento que las relaciones bilaterales argentino-norteamericanas tuvieron bajo la gestión del presidente Menem, pero reduciendo el perfil de exposición (“relaciones carnales”) interpretadas –interna y externamente- como de seguidísimo o alineamiento”. Aunque las relaciones no eran tan “profundas” como habían sido antes, era muy evidente que no obstante las disputas controversiales que ocurrieron durante estos años, por ejemplo como Bernal Meza destaca, el rechazo norteamericano a la ley de Patentes Medicinales y el conflicto entre las agencias de inteligencia de los dos países, el gobierno de la Alianza continuó dando mucha atención y mucha importancia a su relación con los Estados Unidos. La grave situación de la economía no dio mucho espacio para tener una postura más autonomista.
A partir de la renuncia de Fernando De La Rua, la situación económica del país siguió empeorando. Cuando Eduardo Duhalde asumió el poder, en su primer mensaje al Parlamento anunció un cambio en lo económico, de un sistema “agotado”. El no pago de la deuda externa decretada por Adolfo Rodríguez Saa (Smirnoff) La drástica situación de la economía evidentemente paralizó a la sociedad Argentina, y el gobierno de Duhalde considerando este condicionante interno tuvo que cambiar su postura hacia los Estados Unidos y tomar decisiones comparando a sus antecesores mucho mas prudentes. Como Smirnoff argumenta, a diferencia de la administración dellarruista, Duhalde tuvo una política exterior mas pragmática y sujeta por la coyuntura del “cada día”. Aunque Duhalde se cuidó mucho para no colisionar con el gobierno de Bush, las negociaciones con el FMI causaron ciertos daños en la relación con este país. El gobierno de Bush, que criticó en un principio a la Argentina por no cumplir sus compromisos financieros, a partir de fines de 2002 facilitó las negociaciones con el FMI, asumiendo un papel que el propio Duhalde caracterizo como muy militante. Pero al final cambió su postura. Las razones del cambio fueron puramente prácticas: Washington temía que el peronismo adoptara política mas dirigistas si no se llegaba a un acuerdo y consideró que era necesario preservar la estabilidad macroeconómica argentina para allanar la transición a un nuevo gobierno (Russell 2010). Al final los condicionantes externos como la falta de apoyo del gobierno de Duhalde en la intervención estadounidense en Irak, el cambio en la votación de Argentina en la ONU sobre el tema de los derechos humanos en Cuba fueron condicionantes externos que afectaron las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos negativamente, pero eso no significa que había cambios profundos y dramáticos. El gobierno de Néstor Kirchner llego al poder en Mayo del 2003. Como Pedro Brieger dice: “El asumió menos de dos años después del atentado a las Torres Gemelas cuando Estados Unidos ya había invadido Afganistán e Irak y cuando las criticas hacia la política exterior de George Bush estaban en su punto mas alto” (Brieger). Las condicionantes externos que tuvieron un impacto en las relaciones de estos dos países estaban cambiando. El gobierno peronista primero busca maneras de tener más autonomía en sus políticas exteriores y especialmente en su relación con los Estados Unidos. Para lograr eso, Kirchner hizo mucho esfuerzo por que los problemas económicas no dominen las relaciones con este país, y debiliten a la Argentina como había ocurrido por muchos años. Este plan de Kirchner necesitaba mucho tiempo para ser realizado, por eso, como Russell argumenta, en sus primeros años Kirchner guardó para su intimidad las diferencias con el gobierno de Bush por el papel que le correspondía en el tema entonces central de relaciones exteriores del país: la renegociación de la deuda con los organismos multilaterales de crédito y los acreedores privados. Así esquivó todo cuestionamiento publico a la intervención de los Estados Unidos en Irak . (Russell 58, 2010) Sólo después de octubre de 2005, con la victoria de la partido peronista en las elecciones legislativas y el mejoramiento en la economía, Kirchner tuvo la posibilidad de dar una forma a su política exterior mas independiente de los impactos negativos de la economía del país. Entonces, después de muchos años las relaciones con los Estados Unidos poco a poco empezaron a cambiar debido a los cambios en los condicionantes internos. Russell argumenta que: “Agrandado por el canje exitoso de la deuda en default a principios de marzo de 2005, con una adhesión del 76 por ciento a las bonistas, Kirchner sintió que había llegado la hora de tomar distancia del gobierno Bush y reprobar a Washington, por sus políticas actuales y pasadas. Esta distanciamiento entre los dos países no ocurrió sólo por la actitud que estaba tomando el gobierno peronista de Kirchner. Unos de condicionantes externos que jugó un papel muy importante en las relaciones de los países fue la indeferencia y el desinterés de los Estados Unidos hacia Argentina. Corigliano argumenta que la Argentina nunca integró la lista de países prioritarios para los intereses vitales norteamericanos desde el punto de vista estratégico y/o económico (como, por ejemplo, Israel, China, Turquía o, para citar un caso regional, México). En circunstancias excepcionales (casos de crisis, amenazas de crisis o procesos internos potencial o realmente peligrosos para los intereses vitales de Washington), el "irrelevante relativo" adquiere momentáneamente un nivel de "relevancia" que está en relación directamente proporcional con la gravedad de sus problemas y la naturaleza y magnitud de sus amenazas y cuestionamientos a los intereses vitales de Estados Unidos. (Corigliano 2001) Al final esta distanciamiento no significaba que el gobierno Peronista buscó confrontar los intereses de los Estados Unidos, simplemente buscó otras alternativas para tener mas autonomía en su política exterior. Las relaciones económicas con Venezuela que comenzaron a tener un lugar muy significante, fueron uno de estas alternativas que para Kirchner dieron espacio para maniobrar. En el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, las relaciones con los Estados Unidos continuó sin cambios. Evitando confrontar los intereses de los Estados Unidos, el nuevo gobierno peronista de Kirchner, con el cambio del presidente de los Estados Unidos, pasó a estar muy lejos de los prioridades de la política exterior de este país.
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